5 etapas clave de las corredizas de aluminio Vitrocentro
Las corredizas de aluminio Vitrocentro representan la unión entre diseño, precisión y durabilidad.
Un sistema corredizo no se trata solo de una hoja que se desliza: cada componente cumple un papel esencial para lograr un movimiento suave y una instalación confiable que resista el paso del tiempo.
En este artículo conocerás las 5 etapas clave que definen una corrediza ideal.
Cada una refleja el compromiso de Vitrocentro con la calidad y la funcionalidad que profesionales de la construcción, arquitectos y clientes finales valoran día a día.
1. Selección del perfil de aluminio
Todo comienza con la elección del perfil adecuado.
En Vitrocentro se comercializan corredizas de aluminio de líneas convencionales y de alta gama, ideales para ventanas y puertas que requieren resistencia estructural sin comprometer la estética.
Los perfiles están disponibles en acabados natural, negro, blanco o bronce, y se pueden solicitar en cortes precisos para optimizar el ensamblaje en taller.
El aluminio es ligero, resistente a la corrosión y mantiene su forma con el paso del tiempo, lo que lo convierte en el material perfecto para sistemas corredizos duraderos.
2. Ensamble y accesorios del sistema
Una corrediza no funciona sin herrajes de precisión.
Los rodines, cierres y guías son el corazón del movimiento.
Cada accesorio de Vitrocentro está diseñado para integrarse perfectamente con los perfiles de aluminio, asegurando estabilidad y un desplazamiento silencioso.
La elección correcta del rodín según el peso del vidrio garantiza una experiencia sin fricción ni desgaste prematuro.
3. Selección del vidrio
El vidrio es más que un complemento estético: es un factor estructural.
Las corredizas de aluminio Vitrocentro admiten vidrios templados, laminados o float según el uso y el entorno.
Un vidrio mal elegido puede generar sobrepeso o comprometer la hermeticidad del sistema.
El equipo técnico de Vitrocentro asesora en la selección del espesor ideal para cada proyecto, buscando siempre un balance entre seguridad, aislamiento y transparencia.
4. Instalación y sellado profesional
El siguiente paso es la instalación.
Una corrediza de aluminio Vitrocentro correctamente instalada garantiza años de funcionamiento estable.
Durante este proceso se aplican selladores compatibles con aluminio y vidrio, logrando un cierre hermético que evita filtraciones de agua y aire.
Además, el uso de felpas y burletes de calidad contribuye al aislamiento térmico y acústico, prolongando la vida útil del sistema.
5. Mantenimiento y ciclo de vida
El ciclo de una corrediza no termina con la instalación.
El mantenimiento periódico mantiene el movimiento fluido y evita el desgaste de piezas móviles.
Limpiar las guías, revisar los rodines y reaplicar lubricante son prácticas simples que aseguran el máximo rendimiento.
Las corredizas de aluminio Vitrocentro están diseñadas para durar, pero un mantenimiento preventivo permite conservar su estética y funcionalidad durante muchos años.
Visualizá el ciclo completo
Cada una de estas etapas forma parte de un proceso circular que garantiza el resultado final:
una corrediza ligera, silenciosa y duradera.
A continuación podés explorar visualmente el ciclo completo del sistema corredizo:
Ciclo corredizo
Estructura del marco
Perfiles de aluminio extruido que brindan resistencia estructural y soporte al sistema completo.
Estructura del marco
Perfiles de aluminio extruido que brindan resistencia estructural y soporte al sistema completo.
